Anotaciones sobre Proyecto X

La gran bataola suscitada por la difusión pública de un trabajo periodístico en gran parte tributario al Proyecto Plaza de Mayo, pone en jaque nuevamente al “gobierno de los derechos humanos”. Tal es así que se suma a un recuento poco favorable para en los últimos meses, acompañado por la Ley Antiterrorista y la represión en Catamarca. Se podría hacer una larga historia acerca de lo que implican los servicios de inteligencia en los estados modernos ya que tampoco hay que caer en la ingenuidad de que ninguno de ellos posea uno. Lo que sí puede afirmarse (y en estos asuntos Estados Unidos es vanguardia) que los objetivos no son inocentes. Difiriendo de los contextos históricos, el espionaje ha sido una herramienta de análisis con mira a una acción concreta sobre grupos específicos de la población, especialmente en aquellos considerados “peligrosos”. Por eso la repulsión que suscita el coqueteo con este tipo de estrategias en un gobierno que se ha dedicado a juzgar represores, genocidas, grupos de tareas, cómplices civiles, etc. responsable del genocidio militar.

Entre la espada y la pared

Según la Ley 25.520 de Inteligencia Nacional

ARTICULO 2° — A los fines de la presente ley y de las actividades reguladas por la misma, se entenderá por:

 1. Inteligencia Nacional a la actividad consistente en la obtención, reunión, sistematización y análisis de la

información específica referida a los hechos, amenazas, riesgos y conflictos que afecten la seguridad exterior e

interior de la Nación.

2. Contrainteligencia a la actividad propia del campo de la inteligencia que se realiza con el propósito de evitar

actividades de inteligencia de actores que representen amenazas o riesgos para la seguridad del Estado Nacional.

 3. Inteligencia Criminal a la parte de la Inteligencia referida a las actividades criminales específicas que, por su naturaleza, magnitud, consecuencias previsibles, peligrosidad o modalidades, afecten la libertad, la vida, el

patrimonio de los habitantes, sus derechos y garantías y las instituciones del sistema representativo, republicano y federal que establece la Constitución Nacional.” (1)

http://www.youtube.com/watch?v=DoSZ4b8BGBA

 Las primeras reacciones cuando se publicaron los documentos que mostraban un trabajo de inteligencia sobre los obreros y la organización sindical en la empresa de alimentos Kraft (que se ha caracterizado en los últimos años por los altos niveles de conflictividad laboral) fueron las de apaciguar la idea de espionaje y situarlo como un software de rutina dependiente de la Gendarmería Nacional. Ahora como señala esta ley, la obtención de esa información queda sujeta a un criterio muy amplio, que quizás se resuma en… ¿espionaje?. Ahora bien, la divulgación de este atropello a las libertades políticas sorprendió al parecer a aquellos responsables políticos inmediatos, como la Ministra de Seguridad Nilda Garré. La respuesta atrasada se dió mediante una conferencia de prensa en donde se la notó muy nerviosa y dubitativa, leyendo unas simples laminillas de la pantalla. Si la ministra es algo responsable en el uso del “software Proyecto X” para ejercer tareas de inteligencia sobre estos trabajadores o si la GN en sus facultades autónomas es la iniciadora del hecho puede estar sujeto a debate, ahora no podemos pretender que una persona con el cargo de Garré ignore o pase por alto la existencia del mismo. Conocimiento por acción u omisión.

Bien, en esa misma conferencia se señaló Proyecto X es un software de inteligencia criminal , o sea que según el citado inciso 3 del articulo 2 de la Ley 25.520 estamos en presencia de actividades criminales perpetradas por grupos específicos o individuos específicos que peligran las instituciones consagradas por la Carta Magna. ¿Acaso no queda bien dentro del set anti-terrorista?. Mucho se ha dicho también acerca del uso político opositor en este sentido, pero ¿quién negaría una historia tan signada de persecusión como la del delegado de Kraft, Javier Hermosilla? El cinismo oficialista rebrota en un salvataje deseperado que Horacio Verbitsky publica en Página 12 al cuál éste responde en una carta contundente:

Estas persecuciones y espionaje, que luego terminan en causas armadas en la justicia, tienen para mí graves consecuencias. Me han significado 11 causas penales en mi contra y un embargo que llegó a $290 mil, cuando mi salario, señor Verbitsky, es de $4 mil. Esto por el único hecho de defender a mis compañeros de trabajo ante la multinacional Kraft. Por ello sigo con atención la información referida al espionaje que, como hemos denunciado, realiza la Gendarmería sobre organizaciones sociales, obreras y políticas.”(2)

Ahora bien, otro de los puntos destacados en la conferencia pública, es el constante señalamiento de que estas actividades de inteligencia se desarrollaron por pedido judicial. Según lo informa la ministra reiteradamente, Proyecto X se encuentra respaldado por el requerimiento judicial en base a 285 (!) causas. Mucha actividad criminal al parecer que se contrarresta con la reafirmación por parte de Garré de que las tasas delictivas han disminuido gracias a los operativos desplegados por GN (3). Este punto se encuentra en acuerdo a la ley 25.520 dónde en el Art. 4 se señala:

 “Ningún organismo de inteligencia podrá:

1. Realizar tareas represivas, poseer facultades compulsivas, cumplir, por sí, funciones policiales ni de investigación criminal, salvo ante requerimiento específico realizado por autoridad judicial competente en el marco de una causa concreta sometida a su jurisdicción, o que se encuentre, para ello, autorizado por ley.

2. Obtener información, producir inteligencia o almacenar datos sobre personas, por el solo hecho de su raza, fe religiosa, acciones privadas, u opinión política, o de adhesión o pertenencia a organizaciones partidarias, sociales, sindicales, comunitarias, cooperativas, asistenciales, culturales o laborales, así como por la actividad lícita que desarrollen en cualquier esfera de acción. (…)”

En ningún momento se aclaró a qué correspondían estas causas requeridas ni quién sería la autoridad judicial competente.

Por otro lado, se destacó enfáticamente que este software no fue utilizado con fines de persecución a militantes sociales ni organizaciones políticas. La U.E.S.P.R.O.J.U.D. (Unidad Especial de Procedimientos Judiciales) en actuación conjunta con la GN (y no el software Proyecto X) sería la específicamente encargada de las manifestaciones sociales, pero son contradictorios dos puntos: 1) la constante negación de que no se efectuaron actividades (de espionaje) sobre grupos políticos, por lo cual esta supuesta aclaración oscurece; 2) la U.E.S.P.R.O.J.U.D. estuvo por disolverse (si no es que oficialmente fue disuelta) luego de un operativo contra el cartel peruano, o sea que más bien estaba vinculada al narcotráfico. (4)

Redondeando: tenemos la difusión pública de archivos que son cuasi reportes de espionaje sobre organizaciones específicas en una empresa, la falta de información pública acerca de éste tipo de actividades que parecían haber quedado atrás en un gobierno de “derechos humanos” luego del trauma de la dictadura. A estas cuestiones le sumamos el nerviosismo de la Ministra de Seguridad de la nación quien tendría que haber aclarado cuentas y saber específicamente de qué se trata Proyecto X, lo que intentó opacar despidiendo a 19 gendarmes como si ésta medida pudiera saldar la presión política desatada. Al respecto quedan aún muchos interrogantes abiertos y en el transcurso de estos meses esperemos ver genuinas respuestas al por qué se siguen utilizando estrategias del pasado sobre los trabajadores y a qué intereses sirven.

Referencias

(1) http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/70000-74999/70496/norma.htm

(2)http://www.plazademayo.com/2012/02/carta-de-un-obrero-de-kraft-a-verbitsky/

(3) http://chequeado.com/ultimas-noticias/486-inseguridad-garre.html

(4) http://www.informereservado.net/noticia.php?noticia=20796

Fuentes para despertar la curiosidad

http://www.informereservado.net/editorial.php

http://www.plazademayo.com/2012/02/los-expedientes-secretos-x/

http://www.plazademayo.com/2012/02/entrevista-a-maria-del-carmen-verdu/

http://www.pts.org.ar/spip.php?article19795

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/188372-57954-2012-02-26.html

El proceso de racionalización en la industria de la carne. El caso de los frigoríficos Armour y Swift de Berisso (1967-1970).

Les dejo un trabajo que hicimos en conjunto para la cátedra de Historia Argentina de la UNLP. Lo interesante del trabajo es que además de la bibliografía sugerida se hizo un trabajo con el archivo de documentos de la D.IP.B.A. (Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires) disponible en la Comisión Provincial por la Memoria (http://www.comisionporlamemoria.org/). Los documentos registraban informes policiales de las asambleas de trabajadores en ambos frigoríficos. Comparto ésto porque me parece interesante señalar continuidades y rupturas con las tareas de inteligencia sobre el común de la gente en la actualidad. Más adelante publicaré algunas anotaciones acerca del debate suscitado por el denominado «Proyecto X».

 

Introducción

El proceso de racionalización productiva que se instauró en la industria argentina a partir del segundo gobierno peronista y sus implicancias son abordadas por distintos autores de diferentes maneras. Pero, ¿qué es el proceso de racionalización productiva?, ¿cuáles fueron las características que adoptó en nuestro país?, ¿quiénes fueron los actores que directa o indirectamente se vieron beneficiados o perjudicados en el desarrollo de este proceso?.

En un intento por ir respondiendo a estos interrogantes, el objetivo del presente trabajo es identificar y caracterizar el desarrollo de este proceso en las relaciones establecidas entre el Estado, el sector empresarial y los obreros de los frigoríficos Armour y Swift en la localidad de Berisso, en el periodo que va entre 1967 y 1970. A estos fines se utilizarán a modo de material de trabajo documentos de la época extraídos del archivo de la Comisión Provincial por la Memoria.

 

Marco conceptual

Dentro del concepto de racionalización[1], se podrían establecer diferentes aspectos englobados en este proceso:

a)      Un primer acercamiento lo definiría como el incremento del capital constante en detrimento del capital variable.

b)      Mayor productividad del trabajo (fuerza de trabajo y medios de producción)

c)      Reducción de los tiempos muertos a través de una más eficiente organización del trabajo al interior de la fábrica

d)     Centralización del proceso de trabajo en la intensificación del tiempo de producción (paso de extracción de plusvalía absoluta al de plusvalía relativa)

e)      Limitación del poder de organización y resistencia de la clase obrera y sus medios de lucha

Se podría decir que en nuestro país los primeros intentos por establecer estas características dentro del proceso productivo comenzaron a implementarse durante la segunda presidencia del General Juan Domingo Perón.[2] En este período se gestó un frágil equilibrio entre los trabajadores, la pequeña y mediana burguesía industrial nacional y el Estado. En este sentido todos los actores involucrados en esta extraña relación se veían beneficiados. La clase obrera se incorporó al escenario político con un peso contundente, beneficiada por lo que Torre-Pastoriza[3] denominan como proceso de “democratización del bienestar social”. El principal reflejo de este fenómeno es el creciente poder de negociación de la clase obrera, expresado en el poder de los sindicatos. La pequeña burguesía nacional se veía beneficiada en un primer momento, por un mercado interno en expansión. Y por último, el Estado lograba en este marco legitimar su poder.

Este equilibrio momentáneo comenzó a desmoronarse a partir del segundo período de gobierno. El enfrentamiento entre capital y trabajo comenzó a vislumbrarse cuando la redistribución de ingresos hacia la clase trabajadora impulsada por el gobierno peronista hizo sentir sus efectos sobre la propia tasa de ganancia del sector capitalista. Este proceso marcó los límites a la permanencia en el poder de un gobierno que pretendía equilibrar los intereses del capital con los de la fuerza de trabajo de una manera contradictoria. En la nueva coyuntura, la acumulación de capital requería una política hacia el sector obrero contraria a la aplicada por el gobierno peronista.

El pasaje de una etapa de industrialización a otra fue la consecuencia de la necesidad de elevar la tasa de ganancia del capital industrial a un nivel adecuado a las exigencias de la acumulación del mismo. La política de redistribución de ingresos del gobierno peronista trajo consigo una importante disminución de la plusvalía y de la tasa de ganancia. Para elevar esta última e incrementar la tasa de plusvalía fue necesario reemplazar mano de obra por capital, o en otras palabras, aumentar la composición orgánica del capital. Como ya se mencionó anteriormente, dicha redistribución fue un importante estímulo a la acumulación del capital ya que permitió ampliar considerablemente el mercado interno. Sin embargo, en un segundo momento repercutió negativamente sobre la tasa de ganancia limitando así la posibilidad de permanencia en el poder del peronismo. La necesidad de incrementar la composición orgánica del capital marcó además el inicio de una nueva etapa de industrialización. En la misma, las ramas de más capital intensivo y una organización social del trabajo más compleja pasaron a liderar el desarrollo económico. Este pasaje de una etapa a otra fue sólo posible al precio de un golpe militar y de la estructuración de una nueva coalición de clases en el poder cuya expresión política iba a ser el frondizismo. Comienza así un proceso de racionalización y modernización de la economía conocida como desarrollismo. Este período, se podría resumir como un intento fallido de formar un nuevo bloque de poder orientado por los intereses de la nueva y moderna burguesía industrial (donde coexistían capitales nacionales y extranjeros) y al que debían subordinarse tanto las otras fracciones de la burguesía como la clase trabajadora. Como bien señala James esta orientación profundizó el proceso de racionalización productiva que había comenzado a gestarse. Ahora bien, las disputas entre el sector extranjero y el nacional del capital sumado a la negativa de la oligarquía a subordinarse y el poder de la clase trabajadora derribaron el proyecto de gobierno de Frondizi. Fracasado este primer desarrollismo y el radicalismo de Illia (una especie de reedición de la alianza de clases llevada adelante por el peronismo pero excluyendo al mismo), las Fuerzas Armadas llevaron a cabo un golpe de estado conocido como Revolución Argentina. En este nuevo intento de “modernización” que unía algunos criterios del desarrollismo con otros mas ortodoxos enmarcado en un contexto autoritario es el punto de partida del análisis que se pretende en este trabajo.

 

 El Proceso de Racionalización al interior de los Frigoríficos Armour y Swift. Un análisis documental.

Al igual que los demás sectores industriales, los frigoríficos se vieron afectados por todas las implicancias del proceso de racionalización que se estaba consolidando. La introducción de las nuevas pautas de producción que traía aparejado este proceso de racionalización en general hacía necesario en el caso de la industria de la carne, como bien indica Lobato en su trabajo[4], un eficaz y dinámico proceso de disciplinamiento de los trabajadores al interior de los frigoríficos. Si bien las nuevas pautas productivas, al momento de impulsarse ya producían el efecto colateral de desorganización obrera, este disciplinamiento giraría en torno a dos objetivos principales:

a)      la eliminación de lo que James[5] denomina “obstáculos específicos a la productividad” especialmente a aquellos relacionados con la movilidad de los trabajadores, la flexibilidad y la demarcación de tareas;

b)      la limitación del poder de los grupos más contestatarios

Asimismo, comenzaba a gestarse al interior de los frigoríficos una burocracia sindical que, mas bien por omisión, estaba dispuesta siempre a negociar antes que confrontar con la patronal.

Para facilitar el análisis de estas características en el caso de los frigoríficos de Berisso, se clasificarán los documentos en tres ejes que permitan visualizar las principales implicancias derivadas de las relaciones entre los trabajadores, la patronal y el Estado.

 

1) Documentos policiales

Por empezar esta clase de documentos son los que más abundan, claro está porque son extraídos de un archivo policial. La sección policial pasa a acentuar así el papel que juega el Estado en este proceso de racionalización al interior de la fábrica, con el fin de desarticular la resistencia del movimiento obrero. Podemos afirmar a partir de esto que la policía estaba al tanto de las medidas adoptadas por la patronal y que tendían a cambiar las pautas de producción. Como establece el Documento Nº 737:

 “Se tiene conocimiento de que (…) el frigorífico Armour (La Plata), habría suspendido a 500 obreros por falta de producción (…) solicito al señor Jefe quiera tener a bien disponer este informe sobre lo siguiente:

1)       Veracidad de lo expuesto (…)

2)       (…) fundamento empresario y reacción gremial

3)       Repercusión en la zona (…)”

 

El interés central que se puede percibir en este tipo de documentos es el de detectar posibles “focos de conflicto”. Si bien están redactados en un lenguaje formal y con términos propios del lenguaje policial, hacen un especial hincapié en el seguimiento de la evolución de las actividades al interior de la fábrica. Por un lado se centran en reportar la cantidad de suspendidos y despedidos tanto en Armour como en Swift. Una lectura de esta situación les permite percibir las repercusiones que tienen para la localidad de Berisso, es decir tratar de detectar a tiempo posibles disturbios, además de vencer obstáculos para el desarrollo normal de las actividades de la fábrica en encubriendo las medidas adoptadas por la patronal. Por otro lado, hay otro tipo de informes (algunos con carácter de urgencia) sobre las actividades desarrolladas por el Sindicato. Si bien este último tiene la función de informar previamente a la seccional de Berisso sobre las reuniones que se desarrollarán y los temas a tratar, el agente encargado de observar las asambleas sindicales elabora un informe con todo lo observado, incluyendo los tópicos tratados y la duración de las mismas. No hay reportes con carácter de “urgencia” en estos casos. Lo que sí se puede observar a lo largo de los documentos es la preocupación por encontrar folletos de  agrupaciones opositoras a las políticas propuestas por el Sindicato, como son los del “Activista de la carne”. Otro ejemplo es el afán por detectar las tendencias ideológicas de estos grupos disidentes (generalmente en trabajos de inteligencia), etiquetándolas como “comunistas”, “troskistas”, “castrocomunistas”,etc. Esto tenía como fin desarticular la resistencia obrera dentro de la fábrica, es decir todo grupo que no se sintiese representado por el Sindicato de la Carne, el cual canalizaba “oficialmente” las demandas de los trabajadores.

 

2) Recortes periodísticos       

Este eje sirve para destacar el papel jugado por los medios de comunicación de la época. Se puede observar que cumplían un papel “encubridor” de la situación social imperante, provocada por las medidas de racionalización impulsadas por las empresas. A este efecto se encargaban de informar que las situaciones conflictivas habían sido superadas y ocultaban sus verdaderas causas. Para ejemplificar se puede citar un artículo del Diario El Día (documento nº 779), en el que ante un conflicto en un área del frigorífico Armour exponía lo siguiente:

“Para la tranquilidad de los trabajadores, cabe agregar, que se firmarán documentos a cargo del Departamento de Relaciones Laborales de la Secretaría de Trabajo, de la parte empresaria, de la sindical y cada uno de los operarios afectados (…)”

 

3) Documentos emitidos por los trabajadores de la carne

Estos documentos son importantes a fin de sentar las respuestas emitidas de los distintos sectores de los trabajadores frente al proceso de racionalización. En general podemos aseverar que el Sindicato no tuvo un peso contundente en lo que respecta a defender las conquistas de los trabajadores. Hay un fuerte componente de burocracia sindical que canalizaba las demandas hacia acciones poco efectivas. Un ejemplo de ello está dado por el problema de las condiciones inhumanas de trabajo en picada. La respuesta de la burocracia frente a este problema apelaba a soluciones conciliatorias, desviando el problema fuera de la esfera de medidas empresariales (documento nº 938):

 “5to Nuevamente se plantea un problema(…)por la refrigeración a aire en el Departamento Picada, somos responsables(…), se consideraba inhumano el charqueo en las condiciones en que se realizaba por lo que hicimos denuncias al Ministerio de Trabajo donde intervino la Autoridad Competente. De haber procedido de acuerdo a lo que aconsejaban los grupos citados arriba (en referencia a la Lista Gris) se habrían perdido jornadas de trabajo sin ninguna solución, en razón de que este sistema de labor es una exigencia del comprador y no una implantación caprichosa por parte de la Empresa.”

 Como dice James[6], tampoco podemos caer en un punto de vista que asevere que la burocracia sindical “traiciona” continuamente a la clase obrera, sino que esto se puede relativizar en virtud de lo observado en los resultados de las elecciones sindicales en los frigoríficos, en las cuales obtuvo amplio apoyo de la mayoría (véase Gráfico nº 2, abajo). Frente a la situación de los compañeros suspendidos o “de licencia”, el Sindicato convocaba a asambleas extraordinarias, pero no se pueden ver acciones concretas, salvo el asesoramiento brindado por parte de los abogados del Sindicato sobre el tipo de acciones judiciales que se pueden emprender en contra de la empresa. Ésta es la debilidad que le criticaban grupos opositores, entre los más activos el de la lista gris “El activista de la carne”.

 “Nuestro despido es producto de una combinación entre la parte sindical y patronal. Esto es un atentado al Gremio y a su conjunto (…)” (Documento nº 929)

Podemos deducir a partir de sus denuncias que son estos sectores dentro de la clase trabajadora eran los que estaban al tanto de las intenciones de los empresarios de aumentar la productividad a cualquier precio y acentuar así la inestabilidad laboral. Podemos ejemplificar con dos situaciones significativas. Una de ellas cuando denuncian la falta de guantes, elemento indispensable de trabajo en una de las secciones del frigorífico, lo que dejaba entrever que los empresarios no estaban dispuestos a invertir en el proceso productivo. La otra cuando denuncian que “buchones” del Sindicato entran al baño de damas y las obligan a volver a sus puestos de trabajo, lo que denota el afán por reducir los “tiempos muertos” de producción. Como señala Lobato, los frigoríficos “demostraron escasa flexibilidad para adaptarse a los cambios, realizar nuevas inversiones de capital e incorporar las nuevas tecnologías”[7]. La idea general de estos dos puntos se resume de la siguiente forma: las empresas no estaban dispuestas a invertir en bienes de capital, sino que optaron por  hacer más productivo el trabajo con la misma tecnología y centrar la explotación en el trabajador, reduciendo los tiempos muertos.

 

Un análisis cuantitativo

A modo ilustrativo, se analizarán datos numéricos extraídos de documentos policiales. Se eligió este tipo de fuente por ser la más frecuente en el archivo. Cabe señalar que se presentan datos de manera discontinua, por lo que se elaboraron los cuadros en base a los archivos que teníamos a disposición.

CUADRO Nº 1

Número de Asambleas convocadas por el Sindicato de la Carne

Asambleas

1967

1968

1969

1970

Enero

       

Febrero

       

Marzo

 

1

   

Abril

   

Mayo

1

   

Junio

   

Julio

   

Agosto

1

1

   

Septiembre

2

     

Octubre

3

 

1

1

Noviembre

 

1

 

Diciembre

1

 

1

 

 La mayor frecuencia de convocatorias a Asambleas se encuentra durante el año 1967, que como pudimos observar en los documentos fue el período de mayor actividad en cuanto a la situación de inestabilidad laboral experimentada por los trabajadores a raíz de las medidas tomadas por el sector empresarial. Con mucha frecuencia éstas trataban el tema de los compañeros suspendidos o que dejaban de participar en las actividades a raíz de una “licencia por antigüedad”. Otros temas de las convocatorias eran cuestiones de carácter sindical como las jubilaciones, garantía horaria, vacaciones, etc.

CUADRO Nº 2

Cantidad de trabajadores suspendidos o de licencia

 

Suspendidos

Licencia por Antigüedad

Agosto

585 (en Armour)

 
Septiembre

1000 (en Swift)

Octubre

570 (en Swift)

 

 

 

Como podemos descifrar a través de estos datos, no hay una relación coherente entre la crisis que se estaba desarrollando en la industria de la carne en Berisso y el accionar de la conducción del Sindicato (Cuadro nº 1 y Gráfico nº 1). En este sentido podemos afirmar (como aquellos grupos opositores) que la burocracia sindical  tenía una postura flexible frente al proceso de racionalización impulsado desde la patronal.

 

Como podemos ver en los resultados de las elecciones de ese año, hay un claro apoyo por parte de los obreros de los frigoríficos hacia lo que se puede denominar como la parte burocrática del Sindicato, representada por la Lista Rosa. Esto puede confirmarse a través de los grandes logros que a nivel sindical consiguió esta dirección gremial la cual puede rastrearse en la plataforma electoral de presentada ese año por dicha lista, la cual propagaba logros entre los que podemos mencionar: turismo, día del trabajador de la carne, construcción de nuevas sedes sociales (con supermercado), gestiones para una futura guardería, entre otras (Documento nº 938).

 

Consideraciones finales

A modo de cierre, se pueden esbozar factores explicativos de la situación que llevó al cierre de los frigoríficos Armour (en 1969) y Swift (en 1970) . Basándonos en el contexto brindado por Lobato, uno de los factores externos que explicaría dicho cierre es la situación de crisis que atravesaba la industria de la carne en ese entonces, dada por la escasa capacidad de adaptación por parte de estas empresas frente a los cambios en la demanda. Esto se puede percibir en los documentos a través de algunos casos, por ejemplo el intento de cierre en el sector de lanares del frigorífico Armour (documento nº 779).

A este factor se le agrega un contexto caracterizado por un proceso de racionalización generalizado, pero ¿cuáles fueron los resultados concretos de dicho proceso al interior de estos frigoríficos?. En estos casos se centra el proceso en la intensificación de la jornada laboral y reducción de los denominados “tiempos muertos” de producción, acompañada por una consecuente flexibilidad de la mano de obra. Esta fase de la racionalización quedó concretada, pero un elemento quedó inconcluso: la modernización e inclusión de nuevas tecnologías, es decir que a largo plazo uno de los elementos constitutivos del proceso de racionalización fracasó, aportando un factor más a una situación de crisis que ya se venía gestando.

Frente a la clase trabajadora este proceso tuvo éxito en el sentido que logró desviar todo tipo de cuestionamiento a demandas más “superficiales”, basadas en un horizonte de conquistas de servicios sociales de las cuales la burocracia sindical hizo propaganda, desplazando el apoyo de los trabajadores a los grupos opositores dentro del gremio. Asimismo se debe recordar el contexto histórico donde se sitúa el trabajo caracterizado por una dictadura militar que ayudó a socavar la resistencia obrera, equilibrando la balanza a favor del sector empresarial.

 

Notas

[1] James, Daniel.”Racionalización y respuesta de la clase obrera: contexto y limitaciones de la actividad gremial en la Argentina”, en Desarrollo Económico. Revista de Ciencias Sociales. Oct-Dic 1981

[2] Peralta Ramos, Mónica (2007) La Economía Política Argentina: Poder y Clases Sociales (1930-2006), Buenos Aires: FCE. Capítulo 1: Orígenes del desarrollo industrial argentino y Capítulo II Paradojas del desarrollo industrial argentino.

[3] Torre, J.C:; Pastoriza, E.”V. La democratización del bienestar”

[4] Lobato, M.Z.”Cápítulo IX. Inestabilidad laboral y política. La declinación de los grandes frigoríficos” en La vida en las fábricas. Trabajo, protesta y política en una comunidad obrera, Berisso (1904-1970). Ed. Prometeo

[5] James, Daniel.”Racionalización y respuesta de la clase obrera: contexto y limitaciones de la actividad gremial en la Argentina”, en Desarrollo Económico. Revista de Ciencias Sociales. Oct-Dic 1981, Pág 340

[6] James, Daniel.”Racionalización y respuesta de la clase obrera: contexto y limitaciones de la actividad gremial en la Argentina”, en Desarrollo Económico. Revista de Ciencias Sociales. Oct-Dic 1981. Pág 349

[7]  Lobato, M.Z.”Cápítulo IX. Inestabilidad laboral y política. La declinación de los grandes frigoríficos” en La vida en las fábricas. Trabajo, protesta y política en una comunidad obrera, Berisso (1904-1970). Ed. Prometeo. Pág 249

 

 

 

 

Re-volviendo a Durkheim

El post de este (muy) fin de semana largo surge de un acontecimiento: la caída de un libro de mi estantería símil torre de Pisa. El que se cayó pertenece a uno de los padres de la sociología, el francés Émile Durkheim (1858-1917). Si bien formo parte de una comunidad académica que privilegia los análisis sociales desde el punto de vista de la desigualdad, diferencias y lucha de clases, éste señor ha dado un par de aristas para la observación de otros fenómenos típicos de las sociedades modernas, y que tiene que ver (si se quiere) con aspectos “emocionales” de la sociedad. Tan descabellado como puede sonar para un pensamiento puramente racionalista, el análisis de las pasiones y los rituales en sociedades secularizadas es una materia poco elegida en las investigaciones académicas. Quizás la antropología se ha abocado más a estas cuestiones por una tradición que tiene que ver con su objeto de estudio. Relojeando nuevamente las notas que tenía en La división del trabajo social (1893) quizás su obra más ilustrativa, me di cuenta que las segundas, terceras y hasta cuartas lecturas de ciertos libros son enriquecedoras.

Pero todo este hilo de casualidades no hubiese recobrado más trascendencia que la personal a menos que se lo conecte con una situación más amplia. Y trágicamente este fin de semana se dio un hecho que le brinda actualidad al análisis durkhemiano. Se trata del asesinato de un pibe de 22 años en mi ciudad natal en un robo a mano armada. Bien, la diferencia entre la metrópolis y pueblos no parece importar a la hora de hablar del (como denominan los medios amarillistas) “flagelo de la inseguridad”, pero uno nota que las reacciones y el repertorio de acción de los locales varían. A raíz del homicidio se convocó a una marcha para “pedir por la inseguridad”, en una ciudad en donde ese tipo de manifestaciones son inusuales. No quisiera adentrarme en los problemas de la tan mentada inseguridad y la construcción de las figuras de víctimas, ya sea de homicidio o sociales es un análisis con muchas aristas. Sólo quiero dejarles unas reflexiones de Durkheim para empezar la semana. He aquí un par de iluminaciones durkhemianas:

 

http://www.youtube.com/watch?v=iaSoiYALSGg&feature=player_embedded

 

“En el derecho penal de los pueblos más civilizados, el homicidio está considerado como el más grande de los crímenes. Sin embargo, una crisis económica, una jugada de bolsa, una quiebra, pueden incluso desorganizar muchos más gravemente el cuerpo social que un homicidio aislado. Sin duda el asesinato es siempre un mal, pero no hay nada que pruebe que sea el mayor mal. ¿Qué significa un hombre menos en la sociedad? ¿Qué significa una célula menos en el organismo? Dícese que la seguridad general estaría amenazada para el porvenir si el acto permaneciera sin castigo; que se compare la importancia de ese peligro, por real que sea, con el de la pena; la desproporción es manifiesta.”

(págs. 75-76)

“… de lo que se trata es de saber precisamente qué es la inmoralidad, y, sobre todo, esta inmoralidad particular que la sociedad reprime por medio de penas organizadas y que constituye la criminalidad (…) no hay que decir que un acto hiere la conciencia común porque es criminal, sino que es criminal porque hiere la conciencia común. No lo reprobamos  porque es un crimen sino que es un crimen porque lo reprobamos  (…) No cabe decir que se refieran ni a los intereses vitales de la sociedad, ni a un mínimum de justicia; todas estas definiciones son inadecuadas. “

(pág. 84)

Preguntas abiertas: ¿quién «hace» las leyes? no desde el juego de intereses, sino desde sentimientos colectivos.

 

Honestidad intelectual III

Poco se ha debatido en los sectores intelectuales afines al gobierno acerca de los efectos económicos, sociales y ecológicos de la mega-minería, frente a la consigna “Famatina no se toca”. En general la excusa militante nac & pop ha esgrimido que la izquierda y con ellos la nueva moda de los medios anti-k de acoplarse a esta ola cuestionadora (me refiero más que nada a los espacios que ha venido cediendo el Grupo Clarín en sus programas y periódicos a referentes de centro-izquierda e izquierda) considera que la minería y el ecologismo son los nuevos puntos de ataque en boga para penetrar en las falacias de un gobierno considerado “progre”. Esto es en parte una crítica a los fundamentos que parecieran carecer de solidez y son “hiperbólicos” para este sector afín al gobierno. La otra cara: represión en las tierras catamarqueñas, la detención de periodistas, la censura a la radio Algarrobo que transmitía los hechos, el allanamiento en casas de vecinos. Todo con un cobertor político importante. Lo que sabemos en verdad, circulando por medios alternativos. Asambleas, resistencia y… represión: Tinogasta, Andalgalá. La respuesta “progre” tardo en llegar a los medios. Estiraron. Columnas tímidas comenzaron a aparecer. Mientras nos informábamos en Indy media, Red Nacional de Medios Alternativos, alguna página “troskita” para el mal gusto de los nacionales populares. A lo que me voy a referir es a una columna de opinión publicada en el diario Tiempo Argentino que luego circuló por los facebooks militantes. Se titula “A Famatina hay que pensarla” en un título bastante tibio dado lo sucedido en la semana, escrita por Hernán Brienza (11/02). En esta columna destaca la importancia histórica de la zona, del valor que ha tenido para los argentinos… y llegando el tiempo de “excusar” al gobierno alega:

 

A esa carga histórica se le suman los errores políticos cometidos por la policía catamarqueña en los últimos días. Desgraciadamente, el kirchnerismo no ha podido todavía penetrar en la conciencia de las élites gobernantes de muchas provincias y se le ha dificultado imponer su máxima de que “la protesta social no se reprime con violencia.”

 

Lo subrayado en negrita por mí señala un argumento bastante frecuente de los kirchneristas, para quiénes primero hay que estratégica y políticamente armar una red de poder que permita ganar intendencias, provincias, escalones en el Congreso como prioridad, para luego acercarse al “modelo de país” supuestamente inclusivo. Ahora bien, este armado político ya ha harto-demostrado (y no sólo con Cobos) que el tiro les sale por la culata, o mejor dicho a los pobladores. Formosa constituye otro gran ejemplo de ello. O sea que la gobernadora catamarqueña del Frente para la Victoria aún no ha sido atravesada por la conciencia nacional popular y por eso no se responsabiliza por los hechos ni por las mineras ni por los catamarqueños. También la policía tuvo sus “excesos”. Y la responsabilidad de la presidenta también quedaría “excusada” por todo ésto. Recaer en que hubo “excesos” es un argumento que para otros temas el kirchnerismo hubiera sancionado en su discurso acerca de los derechos humanos. A cambio se invita a un debate serio y a repensar mientras… mientras, muchos piensan en lo que será esta situación con ley anti-terrorista de por medio.

Lo remata con la razón peronista:

 

El propio Perón da una fórmula para analizar en cada caso qué es lo que hay que hacer: elabora la doctrina del menor daño posible. No se trata de ir desnudos por el mundo, constipados, para no influir el medio ambiente como parecen proponer algunos ecologistas narcisistas.”

 

Otro de los grandes puntos señalados por los intelectuales k es denunciar como lavado una especie de ecologismo “light” y por conveniencia en la crítica efectuada por sus detractores. La represión estatal (con un“brand new”marco legal ) no es nuevamente el tema que se pone en la mesa.

En este sentido, ¿qué es lo que realmente hay que discutir y pensar? ¿aquello que dicte el gobierno? ¿lo que dictan las empresas? ¿lo que dictan los intelectuales? ¿un modelo económico basado en la extracción? ¿o será quizás el disciplinamiento social a la fuerza? Algo es seguro: la discusión es urgente y nos quieren correr los ejes.

Imágenes paganas II

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

«En contraste con el derecho, que reconoce que la <decisión>

tomada en un lugar y un tiempo, se refiere a una categoría metafísica

que justifica el recurso crítico, la institución policial, por su parte no se funda

en nada sustancial. Su violencia carece de forma,

así como su irrupción inconcebible, generalizada y monstruosa

en la vida del Estado civilizado.»

Para una crítica de la violencia, Walter Benjamin

 

Descripción: hombre esposado en la boca de un subte en el microcentro porteño. Cinco federales. La gente pasando por un costado. Lo tenían retenido ahí, revolcándose en el piso. ¿Qué hizo para faltar a la ley? nadie supo. Arrinconar en una esquina, separar, aislar ese elemento. Invisibilizar. O hacer visible mediante el espectáculo policial a un vaguito de por ahí, a un merodeador. Sea como sea, no era actor de ese escenario, no era parte del contexto. El darwinismo social en acción.

 

Acerca de pequeñas y grandes indignaciones

“Así, mientras la ética forma parte de aquello

que se puede elegir, la ética de la indignación es una obligación. La caída,

el agujero es su metáfora. No es el abismo o el muro, es la caída. En

efecto, llegamos a esta ética sin elección: ‘La indignación es la

manifestación de la peste’.”

La ética de la Indignación, Freddy Javier Álvarez González

Recuerdo allá por los 90’s que corrupción era una palabra de uso corriente para explicar el comportamiento de los políticos (como casta social) en nuestro país. Este concepto es utilizado esporádicamente por quienes focalizan el núcleo de los problemas institucionales y hasta sociales en esta casta y en un puñado de instituciones también corruptas, como si estos factores estuvieran exentos de los vaivenes de la democracia post-dictatorial y un contexto histórico determinado y se hubieran posado en las esferas de poder como por arte de magia. Es decir el problema de la corrupción vino a ser una especia de chivo expiatorio para los “ciudadanos bien” quienes se eximían de la culpa tanto como aquellos políticos a quienes se criticaban. Y digo culpa porque esos señores llegan a través de los complejos procesos de tamización social de la democracia como sistema delegativo, en donde quienes delegan lo hacen a través del voto. No quiero centrarme en las variaciones de preferencias electorales de los argentinos porque sería merecedor de libros de tres tomos mínimamente. Lo que sí me parece importante subrayar es esto que se viene reformulando como una repolitización de la sociedad civil, del “poder ‘pal pueblo”, no sólo en nuestro país sino alrededor del mundo.

I

Indignación: 1. f. Enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.

Este es un nuevo concepto que ha venido ocupando las secciones políticas de los diarios alrededor del mundo. Los autodenominados “indignados” sea de Europa o Wall Street son LA noticia del despertar político de los países del norte, del primer mundo, desarrollados o como quieran llamárseles, a raíz de la gran crisis económica por la que están atravesando. A nosotros (1) pobres pequeñitos países del tercer mundo la herramienta de la politización-cada-tanto, de tomar las calles, incendiar neumáticos, hacer pintadas, barricadas, etc. nos es moneda corriente y un poco necesaria para la supervivensistencia. Quedamos así de boquiabiertos con lo que tenían los gringos adentro (¡sí! ¡a ellos también se les abrieron las venas, Eduardo!) . Según un reciente artículo del politólogo Eric Toussaint, los rasgos comunes que se pueden sacar de éstos movimientos son los siguientes: recuperación del espacio público y la exigencia de una nueva bocanada de renovación democrática, la movilización por medio de las redes sociales (¡¿la revolución será twitteada?!), las asambleas como espacios de deliberación, desobediencia cívica y por último (y más importante) que no pudieron formular sino vagamente un programa de propuestas políticas claras, más allá del manifiesto de la indignación. A esto se le pueden agregar factores como la edad, extracción social y nivel de estudio de los participantes y otras variables de análisis. Ahora la pregunta central que se desprende de esta situación es por la supervivencia de esta novedad y que alcance puede llegar a tener, y en este sentido también cabe preguntarse si realmente afectarán la repartición de fichitas y sacudirán el tablero del juego político en estos países. ¿Será la indignación una nueva herramienta política de reactualización de la democracia?. Creo que habrá que seguir con detenimiento este nuevo movimiento y en este caso los intelectuales de estos países deberán detectar con cuidado, más allá de la esperanza y el asombro que suscitaron estos nuevos aires, aquellos factores que puedan profundizar cambios reales no sólo en lo económico sino también en los esquemas de referencia de estos ciudadanos.

II

Pero hay otro plano de la indignación, el que no sale todos los días en los diarios. Es lo que podríamos llamar la “micro-sociología de la indignación”. Este plano micro está continuamente de manifiesto en nuestras sociedades. Es aquello que no llega a formularse como una propuesta política, ni siquiera se traduce en visibilidad en el espacio público. Es ese oficio sociológico de  trazar un hilo en frases cotidianas, en lo disperso. Desde “los políticos nos roban y son corruptos”, “somos pobres, no nos tienen en cuenta” hasta “ya no se puede salir más a la calle, hay mucha inseguridad”, “a éstos hay que matarlos” y todo un rango que va desde los más coherentes al típico sentido común facho clasemediero argentino. Esto vale como indignación, como objeto analizable en los cuales considero hay que separar los elementos de odio y la nebulosa que dividen las posibilidades de conformación de una voluntad colectiva más amplia y un real entendimiento de las causas de nuestros malestares comunes, para ver que estamos sujetados por una misma mano opresora y que el mismo juego que nos asigna diferentes posiciones en el tablero del juego y la repartición. Mi reflexión es sólo un posicionamiento porque sería inhumano arrogarse la representatividad del todo. Considero que la tarea intelectual más importante es poner en funcionamiento estos diferentes planos de la realidad social en vez de afianzar el velo ideológico que nos ciega. Indignación sí, en todos los planos y de la más constructiva. Status quo y represión, no.

(1) La insistencia entre un “nosotros” y un “ellos” la trazo en base a ejes históricos que nos definen como realidades conectadas pero separadas a la vez por un conjunto de características macro-sociales y de sentido común también. Estoy en contra por lo general (salvo que se trate de un uso autoconsciente) de las clasificaciones de primer, segundo, tercer, cuarto, quinto y así así de mundos.

FUENTES

http://www.forumdesalternatives.org/docs/etica_indignacion_2.pdf

http://www.unav.es/nuestrotiempo/es/temas/indignacion-politica-una-nueva-epoca

http://www.atilioboron.com.ar/2012/02/movilizaciones-populares-en-2011-un.html

Al Flaco

Flaco, ¿sabés lo que pasa? vos fuiste parte de una generación, no de una masa. Contra los repetitivos, contra los elitistas, contra los represores, contra los que no se arriesgan, en fin: contra la dictadura de una cultura frente a la riqueza de lo diverso . Y éso es lo valioso que plantean las mentes críticas de este mundo. No exageraríamos al decir que nosotros, coetáneos, carecemos de representantes que expresen el estado mental de una generación, whatever that means. Por eso muchos recurrimos a vos. Porque tu imaginario no se agota. Porque tus melodías no se agotan. Porque tus letras juegan con nuestras cabecitas. Porque rompiste esquemas, ésas cáscaras duras y testarudas que nos atrapan. Por…

Gracias por tu luz. 

Honestidad intelectual II

El turno de hoy es para un tal Orlando J. Ferreres, en una columna del día de la fecha publicada por el diario La Nación, diario que, a título personal, tiene de las peores columnas periodísticas, o quizás muy ¿cómo se diría? pro-mercado. La columna se titula ¿Crisis final del capitalismo?, un título que tiene garantizada cierto tipo de atracción.

La columna se basa en el reciclado de una crítica muy común por parte de los doctrinarios del liberalismo luego de lo que se llamó la crisis de los Estados Sociales (o de Bienestar) por allá en los 70’s. Básicamente sosteniendo que la crisis se debe a una sobrecarga producida por los gastos sociales que contradictoriamente apaleaban los conflictos de clase además de incentivar el consumo de sectores que antes no habían accedido a ciertos bienes y servicios. Este señor descree de este tipo de Estados. Pero también descree de una opción de izquierda recurriendo nuevamente a argumentos clásicos del liberalismo que tienen que ver con la derrota de la Unión Soviética y del esquema de un mundo políticamente bipolar. He aquí la conclusión brillante de este señor:

Puede ser que no nos guste el capitalismo, pero es el único sistema que obtiene resultados económicos espectaculares allí donde se aplica. Tiene mala prensa, especialmente entre los intelectuales, los que ponen el acento en sus problemas más que en sus logros. Pero es el sistema que te permite, por ejemplo, iniciar tus proyectos en un modesto garage y llegar a cambiar el mundo al cabo de pocos años, como fue el caso de Bill Gates.”

O sea el resultado económico espectacular del capitalismo consistiría en hacer temblar en diferentes locaciones geográficas con sus crisis constantes, que apenas dejan unos millones en la calle o en condiciones precarias, despojados de sus derechos más básicos. O sea que nuestro modelo de ser humano a admirar sería el mega-multimillonario de Microsoft. ¿Para qué hablar de crisis si ésto es lo más racional a lo que podemos llegar a aspirar?.

Imágenes paganas

“…siempre hay lugar para la lucha cognitiva a

propósito del sentido de las cosas del mundo y en particular de las realidades

sexuales. Cuando los dominados aplican a los mecanismos o a las fuerzas que

los dominan, o simplemente a los dominantes, categorías que son resultado de

la dominación, o en otros términos, cuando sus conciencias y sus inconscientes

son estructurados conforme a las estructuras incluso de la relación de dominio

que les es impuesta, sus actos de conocimiento son, inevitablemente, actos de

reconocimiento de la doble imposición, objetiva y subjetiva, de la arbitrariedad

de que son objeto.”

La Dominación Masculina, Pierre Bourdieu

Los tiempos cambian, nunca nos cansamos de repetir esa sentencia continuamente. Las formas de explotación se reinventan desesperadamente. Las guerras han cambiado sus métodos por formas más sofisticadas. Los medios para comunicarnos aumentan la fluidez de la información. Las mujeres, por ende, han cambiado frente a esta multiplicidad de factores también. Pero a veces no nos detenemos a analizar en qué se traducen esos cambios. Si uno lo juzgara con la sustancia “moralina” que nos dicta qué bien y qué mal han producido estos cambios, es sólo un plano análisis. Pero lo que dispara este post es otra reflexión. Sería algo así como la relación mujeres-mercado, es decir un grupo específico de la población que (como tantos otros) vive en un mundo capitalista, pero lo vive de manera diferente. Un gran ejemplo de eso lo constituyen las publicidades dirigidas tanto a hombres como a mujeres. Una mina hoy puede ser mil cosas, incluso no desear tener hijos, pero allá afuera aún no se percatan (o no quieren) de nuevos deseos y prácticas. Nos fijan nuevamente en el ámbito por excelencia en dónde nos deberíamos desenvolver con total naturalidad auto-naturalizante: el ámbito privado, doméstico. Es ahí dónde también se ejerce la violencia simbólica, concepto desarrollado por este sociólogo francés.

Ahora bien, publicidades como la que muestra ésta imagen demuestran una forma más inteligente al dominante común, pero no sutil. Somos rápidas, modernas, osadas, competimos. Esta chica despertando la imaginación de muchos con ese juego del lenguaje, excede la venta de una notebook (mercado-producto). Se intenta destacar a un nuevo modelo de mujer metropolitana (mercado-persona) y sólo con particularidades de esa geografía, ocultando a otras. No sólo oculta esa diversidad, sino que también sigue estando sujeta a las categorías de dominación masculina. Incorporamos putas, trolas, nos sentimos así, nos juzgamos así. Los cuerpos no dejan de estar politizados y en ese sentido atrapados en relaciones de poder, pero este entramado (aún en pleno siglo XXI) sigue siendo tan desfavorable como el que sustenta a la ama de casa o la princesita Disney de otras publicidades. Una nueva mujer con uñas y dientes, pero esas uñas y dientes ¿qué velos desgarran? ¿el que las sigue oprimiendo o el que les marcará el camino a la auto-conciencia?.

Honestidad intelectual

Nuestros personajes de la semana son dos:

Ricardo Forster (respetado intelectual kirchnerista) en la Revista Veintitrés (Nº 708) publicó recientemente un artículo llamado «Giro cultural y nuevas formas de ciudadanía». En este recuento en dónde se aboca a señalar tajantemente los cambios culturales en algo así que podría denominarse pre vs. post-kirchnerismo y que a nivel mundial se le agregaría la sintonía pre vs. post-indignados, hay un párrafo suelto que llamó mi atención por su nivel de impresición y de poca vinculación con el tema:

«Decretada la crisis de ese modelo se liberaron las formas más egoístas y salvajes de una lógica financiero-especulativa que vino a expresar la voluntad de poder de los nuevos grupos económicos (…) Algo de esto destacó Crsitina en la cumbre del G20 cuando lanzó ese innovador concepto de «anarco capitalismo financiero», denunciando que su persistencia ponía en riesgo las formas de convivencialidad democráticas (algo no muy diferente ha señalado últimamente el filósofo Jürgen Habermas, hondamente alarmado por las consecuencias destructivas de la especulación financiera…)»

Qué tendrá que ver el filósofo alemán con el nuevo concepto científico de la presidenta que defiende «el capitalismo en serio», algún día lo sabremos quizás.

Beatriz Sarlo (reconocida ensayista anti-k, ex ¿maoísta?) fue protagonista de una nota (junto a Lanata) del diario británico The Observer. La nota llamada «The Falklanders eat fish and chips. How can they belong to Argentina?» rozando la línea tragi-cómica versa obviamente acerca de otro de los temas candentes de la semana: soberanía sobre Malvinas, motines de guerra, nacionalismo pedorro vs. cipayo, etc. He aquí un par de líneas que traslució dicho periódico:

«The dictatorship’s move was supported by wide majorities,» Sarlo wrote in a recent column, in which she claimed there was a taboo regarding real support for the war among the majority of Argentinians, including its civilian politicians. «It can’t all be blamed on the military. Argentinian society needs to review its history of frenetic enthusiasm.»

Algo así como: la dictadura tuvo apoyo civil, no puede hecharse toda la culpa a los militares. Parece que la señora no discierne el hecho que aún así aquellos que podrían haber deslegitimado éste régimen fueron las mismas víctimas de la represión estatal. Ah! también omitió a los 649 argentinos y 258 británicos que perdieron la vida allí. Gajes del oficio.