“Lo que hace que el poder
agarre, que se le acepte, es simplemente que no pesa solamente como una
fuerza que dice no, sino que de hecho la atraviesa, produce cosas, induce
placer, forma saber, produce discursos; es preciso considerarlo como una
red productiva que atraviesa todo el cuerpo social más que como una
instancia negativa que tiene como función reprimir.”
Michel Foucault, Microfísica del Poder (pág. 182)
Escena uno: Constitución a las 9 de la mañana, cola de gente. Escena dos: sede de correo frente al Obelisco: cola de gente. Escena tres: colectivo, señora hablando por teléfono a una amiga. ¿Qué tuvieron en común esos tres pasajes? Todos versaban acerca de la tarjeta S.U.B.E. (Sistema Único de Transporte). ¿A qué se debe este furor?
Este plastiquito que está en boca de todos tiene como marcos legales un convenio propiciado por el Decreto 1479/2009 entre el Ministerio de Transporte y el Banco Nación que data del 16 de marzo del 2009 (sí, parece que estaba en el tintero pero no en la discusión pública hace rato) y por otro lado la Resolución Nº 235/2011 publicada en el Boletín Oficial del 14 de noviembre pasado. Lo curioso es el cambio de “objetivos” en ambos. Mientras para el primero la tarjeta S.U.B.E. tenía como objetivo primordial “facilitar el acceso al sistema de transporte público mediante una herramienta tecnológica de utilización masiva que soslaye los inconvenientes que presentan los sistemas de pago actualmente vigentes, mejorando así la calidad de vida de los usuarios y de la población en general(…).”, para la segunda se centró en un giro enfatizando las ventajas económicas que brinda a las empresas de transporte público y “que en este sentido, el Artículo 3º de la Resolución Nº 23/2003 de la SECRETARIA DE TRANSPORTE, modificada por su similar Nº 409/2004, establece que para acceder y mantener el beneficio del precio diferencial del gasoil los beneficiarios deberán observar las siguientes condiciones: a) Tener al día todos los seguros exigidos por la normativa vigente, b) Cumplir el régimen de verificaciones técnicas vigentes en la jurisdicción de que se trate (…) d) Tener implementado en las unidades, el SISTEMA UNICO DE BOLETO ELECTRONICO (S.U.B.E.), previsto en el Decreto Nº 84 del 4 de febrero de 2009 y su normativa accesoria y complementaria…”.
En realidad los argumentos del por qué y para qué parecen bastante endebles. Por ejemplo, en una nota publicada hoy 03/02 en el diario (oficialista) Tiempo Argentino el secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi vuelve a insistir en que no habrá cambio de tarifa para los usuarios si poseen la tarjeta, que ha llegado a 7,2 millones de pobladores de la zona metropolitana y gran Buenos Aires. En este sentido es aún más curioso que luego del anuncio oficial de quita de subsidios a Metrovías, inscripto en un plan de retirada estatal en varios servicios básicos, se anuncie a continuación una “re-subsidiación” mediante este mecanismo. En este sentido cabe preguntarse por los efectos propagandísticos a los que estamos sujetos últimamente, pero inscribiéndome en algunos análisis recientes (de la línea de la fundación Vía Libre, y no los medios “opositores” que objetan otros argumentos) creo además que puede verse como parte de una política más amplia de gobierno que tensiona el binomio público-privado. La tarjeta S.UB.E. como bien han señalado algunas mentes despiertas, pertenece a ese paquete de cuasi-vigilancia que se viene gestando con fuerza y de manera continua.
La “biometría” social, una medida fashion y progre.
Dentro de este paquete de medidas “progres” que viene acompañada de la sanción por debajo, muy cuestionada, de la Ley Anti-terrorista (cuyos primeros debates datan de la presidencia de Néstor Kirchner) en una vorágine que incluyó la oportuna intervención quirúrgica de #cáncerquenofuelosmédicostambiénseequivocan y las fiestas navideñas (madrugada del 23 de diciembre), aterrizó meses antes y casi desapercibido el Decreto 1766/2011 que creaba el S.I.B.I.O.S. (Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad).
http://www.youtube.com/watch?v=GcKrHKqBzwo
En este sentido me parece útil distinguir tres planos de análisis que se conjugan en estos rpoblemas: aquellos referidos al Estado entendido como agencias, prácticas institucionales y dispositivos en un sentido foucaultiano (1) , la sociedad civil en tanto organizaciones, y por último las presiones vinculantes a políticas externas y que corresponden a mandatos supra-estatales. Estos tres planos se conjugan de manera diferente en este paquete de políticas. Mientras que la Ley Anti-terrorista parece obedecer o es justificada a partir de presiones externas de organismos financieros (que da por el piso lo de la tan mentada soberanía nacional que escupe constantemente este gobierno), el S.I.B.I.O.S. tiene todas las de ser un dispositivo de control estatal.
Aspectos más cuestionables de este decreto (la negrita es mía):
a) “la seguridad interior implica el empleo de los elementos humanos y materiales de todas las fuerzas policiales y de seguridad de la Nación a fin de alcanzar los objetivos referenciados (…)”
Este concepto de seguridad interior se mezcla a lo largo del decreto y del discurso presidencial con los de seguridad pública y ciudadana, se utilizan alternativamente como si implicasen lo mismo.
b) “el convenio celebrado con fecha del 4 de marzo de 2011 entre el Registro Nacional de las Personas y la Policía Federal Argentina ha reflejado un importante avance institucional y tecnológico en las funciones de contención de los pasaportes nacionales, acordándose en dicha instancia (…) la expedición de información a la Policía Federal Argentina”.
Nuestro pasado reciente signado por una dictadura militar sangrienta, en donde los informes policiales previos y posteriores al golpe cumplieron un rol importante a la hora de señalar a los “delincuentes subversivos” deja mucho que pensar acerca de la libre transmisión de información. Que llevemos casi 29 años ininterrumpidos de “democracia” no debe dejar de lado el hecho que una legislación como ésta se constituya en un instrumento tanto a favor del gobierno como de sectores de derecha que se han perpetuado en las instituciones policiales y de seguridad pública desde aquella época.
c) “que la Policía Federal Argentina ha sido recientemente dotada de un Sistema Automatizado de Identificación de Huellas Digitales (A.F.I.S.) cuya base cuenta con ocho millones (8.000.000) de registros biométricos (…) y que en la actualidad , se nutre constantemente con el aporte de los datos biométricos suministrados por el Registro Nacional de las Personas…”
d) “posee como finalidad principal instrumentar un servicio informático para permitir la comprobación idónea y oportuna de identificación de personas y rastros para fines de seguridad pública y de investigación judicial…”.
La seguridad pública, otro término con muchas ambigüedades. El cómo se gestionan socialmente los miedos e incertidumbres es un debate con muchas aristas en nuestro país. Por un lado se presentan este tipo de medidas centralizadas en el Estado y sus agencias (primer plano) y por otro lado se pueden encontrar, aunque no ahondaré en detalles, las experiencias de los Foros Vecinales de Seguridad (segundo plano) en donde la experiencia de participación vecinal se conjuga conflictivamente con la de los poderes políticos locales en la gestión y demanda de seguridad.
e) “conformar una base de datos de los habitantes, herramienta fundamental para la información y organización del Estado”.
Acerca de éste punto no hay mucho que decir que ya no se explicite. Nuevamente los criterios de organización del Estado quedan en manos del P.E.N. y las fuerzas de seguridad públicas, aquí se puede dejar en el tintero una reflexión acerca de en qué medida se recrea un nuevo orden social y bajo qué condiciones.
En este breve repaso de políticas recientes que yo (y me hago responsable) he trazado en una línea de continuidad o paquete de reformas legales-institucionales que afectarán eventualmente la vida cotidiana de los sujetos, quedan otros tantas aristas sin analizar, como por ejemplo un análisis más exhaustivo de la Ley anti-terrorista o el despliegue de cámaras de vigilancia en espacios públicos. Por lo pronto cabe preguntarse acerca de cuánto tardaremos en sentir los efectos de estas reformas y la esperanza de una reacción masiva y efectiva a este tipo de atropellos, que no sólo afectarán a los individuos (queriéndome correr de la línea liberal acerca de los derechos ciudadanos interpretados en clave de libertades negativas), sino también de los derechos políticos de la pluralidad de organizaciones militantes de nuestro país que eventualmente sufrirán las consecuencias del disciplinamiento que conllevan éstas políticas.
NOTAS
(1) En una entrevista, Michel Foucault aclara qué es lo que entiende por dispositivo “lo que trato de situar bajo ese nombre es, en primer lugar, un conjunto decididamente heterogéneo, que comprende discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas; en resumen: los elementos del dispositivo pertenecen tanto a lo dicho como a lo no dicho. El dispositivo es la red que puede establecerse entre estos elementos. En segundo lugar, lo que querría situar en el dispositivo es precisamente la naturaleza del vínculo que puede existir entre estos elementos heterogéneos. Así pues, ese discurso puede aparecer bien como programa de una institución, bien por el contrario como un elemento que permite justificar y ocultar una práctica, darle acceso a un campo nuevo de racionalidad.»
FUENTES
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=143913
http://www.puntoprofesional.com/P/0650D/DECRETO_1479-09.HTM
http://ennotas.com/normativa/resoluciones/5146-resolucion-235-secretaria-de-transporte-tarjeta-sube/
http://www.inau.gub.uy/biblioteca/seminario/microfisica%20poder.pdf
http://tiempo.infonews.com/notas/con-sube-no-habra-cambio-de-tarifa
http://www.todo-impuestos.com.ar/Download/Dec-PEN-1766-2011.pdf
http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/1796/179613965006.pdf
http://luisgarciafanlo.blogspot.com/2010/01/michel-foucault-que-es-un-dispositivo.html